QUIENES SOMOS

Cuando, en el contexto de lo que vulgarmente se denomina “Tercer Mundo”, se fija la atención en los perfiles que definen a la América Hispana, no puede dejar de advertirse que los distintos estados que la conforman guardan semejanzas, comparten problemas y proyecciones, sufren carencias, anhelan un destino y postulan soluciones que conforman nexos aún más vinculantes que el idioma común.  Es decir que, sin mengua de las individualidades que orgullosamente se exhiben como intrínsecas y definitorias de cada comunidad y que denotan la incidencia de valores locales, podemos aludir a una “cultura general” de este sector del hemisferio.
Y ello debe interpretarse en el sentido que la impronta humana, tanto originaria como inmigratoria, ha desarrollado pautas armónicas que, aunque no previstas, resultan incuestionables y conforman el sello del denominado “ser latino”. En esta línea de ideas, estamos definiendo una “cultura latina o hispanoamericana”, aún cuando su contorno concreto resulte difuso y susceptible de emerger, definitivamente, como consecuencia de una acción concertada y plural.
¿Cómo será ello posible? Sólo se nos ocurre una respuesta y es la de entender que únicamente un medio que genere, a partir de sus modalidades intrínsecas, su propia dinámica y su personal régimen de actuación, la posibilidad de un ámbito propicio, puede permitirse sostener un criterio de apertura conceptual suficiente.
Dicho ámbito o espacio no debe visualizarse con criterio meramente material o geográfico, sino como el medio conceptual de propender a una cultura hispanoamericana acrisolada a partir de la difusión e interacción de sus manifestaciones.
Debe ser el lugar que permita admitir naturalmente no sólo las costumbres sino el “modo de pensar”, el lenguaje y los valores de quienes son producto de una cultura distinta, amparando la vocación personal que supone practicar tales premisas en forma práctica y gentil.
Tal ha sido la concepción directriz de nuestro esfuerzo y la razón de que optáramos por la figura de la FUNDACIÓN como forma inicial de la agrupación que propiciamos, aún ante las dificultades que la magnitud de nuestros objetivos anticipa, y nuestra personal convicción relativa a que todo hecho humano supone una manifestación cultural, valioso en si mismo como tal, pero sujeto, naturalmente, al plexo axiológico inherente a la naturaleza del hombre de nuestro tiempo.
​​​​​​​Porque no albergamos dudas en cuanto a que el único sustento válido de la actividad que encaramos, se encuentra en la adhesión a los postulados que brevemente reseñamos y que debe ser la personal convicción de quienes los compartan la que debe animar su decisión de acompañarnos. En tal medida, sólo aspiramos a constituirnos en un vector útil para la efectiva implementación de tales ideas.
Sin perjuicio de ello y sin abdicar en un ápice el sentido global de la propuesta, sostenemos la necesidad de advertir nuestra absoluta convicción en cuanto a la ambivalencia del actuar del hombre en los innúmeros aspectos que edifican sus manifestaciones culturales a lo largo de la historia. Porque así como constituye un hecho cultural el arte renacentista, también lo es la escalada nuclear o la deforestación masiva.
En tal criterio y sin que ello implique ninguna limitación, debemos anticipar que participamos del principio que entiende que toda gestión que constituya una injustificada agresión al hogar de todos los hombres, (nuestro planeta), devendrá en consecuencias lamentables que deberán afrontar las futuras generaciones. Pero somos plenamente conscientes que la conclusión que antecede no siempre es compartida y que poderosos argumentos la convierten en una cuestión controversial.  Y ello la convierte en objeto de necesario estudio, análisis y debate imprescindible de todo aquel que se sienta vinculado a la cultura del presente siglo y sus manifestaciones particulares, resultando, quizá, el punto de confluencia definitivo de toda la obra humana.
Tal enfoque es el que nos convence que dicha materia no puede permanecer ajena a la confluencia cultural hispanoamericana que pretendemos encauzar y que debe, por el contrario, constituirse en uno de sus pilares. Es tal circunstancia la que ha impuesto la necesidad que la entendamos como un perfil fundacional de la tarea que encaramos, otorgándole paridad de atención a la causa direccional de la misma. Aspiramos, naturalmente, al apoyo de quienes comulguen con tal postulado.

AUTORIDADES

PRESIDENTE
RAÚL SEGUNDO BALANESCO

VICEPRESIDENTE
EMANUEL FERNANDEZ 

TESORERO
JOSÉ RENÉ LÓPEZ

SECRETARIA
MÓNICA ALEJANDRA LOVECCHIO

PROSECRETARIA
CARLA LANZANI​​​​​​​